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Julieta Saurit
Inclinaciones
Momentos en los que
la llave dorada de la tarde
se desploma como un ave muerta
frente al áspero umbral de la duda
hay inclinaciones en mi ser
que rozan un amor sublime
por la muerte, primerísimo amor
en las siestas de Salta
una plegaria de inocencia
que la niña cantaba en la sombra
inclusive hoy
estas horas, estas palabras
se deslizan magistralmente
sobre la seda de cada inclinación
el cuerpo y el afán en desnuda entrega
anticipando la caída y el reposo;
es como
atravesar en llamas la profundidad del océano
y llegar hasta el principio, hasta el final
de la gran batalla de mi vida
epopeya sin héroes ni grandes encuentros
tan sólo la vieja tragedia
de poner finalmente en su sitio
las palabras y las cosas.
Domingos de invierno
Los domingos de invierno al sur de Holanda
tienen pocos escalones.
Sólo un par de palabras de perfil
y uno se encuentra rápidamente
en el bajo suelo,
el corazón y el abatido amor por un país
dados vuelta, sin esfuerzo ni plumas
como media sucia,
esqueletos expuestos al mundo
que sin parar habla sin hablar.
Los domingos de invierno debieran incluir
el glorioso llamado al silencio en los almanaques,
los propongo días de inevitable contemplación de
tartas de manzana, luces distantes, árboles desnudos
leve corriente en la orilla del río
niños rodando su inocencia por el césped
esquinas de frío y deliciosa soledad
algo de color blanco
y la pacífica congregación de bicicletas
cuando la noche se derrama.
Perímetros
tu cuerpo:
arpa luminosa
que admiro desde lejos
***
prefiero que me hables de perfil,
así el viento me ayuda a soportar
la magia entera de tu cuerpo en movimiento
***
tensas sin esfuerzo
la cuerda de mi abismo:
algo crece desde el fondo
algo que evito nombrar
y catapultar con palabras
-objeto de existencia
y análisis-
hacia el exterior
***
algo desnudo te evoca
sin medida ni principio;
me transporta al vacío
a la oscuridad
al silencioso encuentro
de mi abismo
souvenir
de noche, cuando retorno al hogar
en bicicleta
puedo sentir el pulso de la ciudad
intoxicando mis sentidos
iniciando el gran desconocimiento
miro hacia el horizonte, renuncio a la palabra
mientras atravieso el viento y el silencio:
espacio y velocidad me introducen
en el eterno transformarse del cosmos
la oscuridad del cielo de repente
se enciende a mi alrededor, tan incalculable
como la profundidad de mi pecho
y el cuerpo de la noche
despliega sus ojos sobre mi rostro
entonces siento que algo desenfrenado
algo irresistible, sublime, insuperable
verdaderamente fascinante
me atraviesa la vida
en caída vertical
con una fuerza incontrolable
que no permite
palabras, análisis, construcciones lógicas
con suerte sólo puedo sentir
que algo frágil y glorioso, parecido al llanto
me aproxima luminoso desde el fondo
trepando súbitamente, como un pez en llamas
desde el origen de mi ser
hasta el pico incandescente
de mi existencia
a veces dura tan sólo
un par de segundos
y de alguna manera sé, desde un saber
sin medida ni abecedario
que se trata del origen
el golpe de inicio de esta vida mía,
algo exquisito, desbordado
salvaje
algo que desarma mi persona social
de norte a sur
desde el vértigo de mis piernas hasta
el contorno del universo,
y siempre temo
como un niño inocente
no poder capturar este instante
doblegarlo
volverlo materia, registro, souvenir
de mi paso por este mundo
ingenuamente temo
el abandono de tanta magia
tanta magia!
abierta fugazmente, como una herida impronunciable
en el nervio de mi respiración
ah.. deja volar sin más
este barrilete de silencio
(Inéditos)
